La hija de los pájaros no para de crecer Su madre le trae frutas, y su padre un tentempié No hay piedra que no levante para ver si hay algo más Entre el suelo y sus deseos, entre el barro y la necesidad Y la hija de los pájaros no para de migrar Tarda un poco en darse cuenta, que ya no está en el mismo lugar Llegan pájaros más pequeños, frágiles como la sal Como débiles promesas, ella cuida que no se hagan mal Pero el viento es un ente carente de justicia y de oportunidad Las semillas las reparte, cuando quiere y al azar Pero hoy mi nido tiene ramas que saqué de tu mansión Construida con paciencia, en el lujo del amor Y en el aire, y a través del mar Los nietos del cielo no paran de volar Con las alas, abiertas de par en par No hay inviernos que no conozcan No hay piedras que pesen más que las otras, y no existen Vientos demasiado en contra Ni una promesa que fácil se rompa Y tu mano, siempre está en mi corazón, porque vos Lo hiciste de barro cocido, con el mejor barro que haya conocido