Sé que ahí estás, que estás atento, que me escuchas Sé lo que fuiste, sé qué música te gusta Sé que tienes hijos y ninguno te saluda Porque escogiste la calle y el encanto en su lujuria Que te conozco poco aunque sepa toda tu vida Que por respeto debo cuidar lo que diga No quiero incomodarte con decenas de dudas Sé que te escondes entre centenas de excusas Sé que desapareces porque tienes tus asuntos Asuntos que te avergüenzan porque no entiendes ninguno Asuntos celosos porque exigen lo suyo Esos que te seducen entre el fuego y el humo Aunque tengas razones, secuelas de depresiones Dolores de cabeza y bellas alucinaciones Tu madre te extraña, yo escuché sus oraciones De rodillas pide a Dios que por favor no te abandone Que cambió tu semblante ante el reflejo de tu espejo Por eso no lo ves, sé que te llena de complejos Que el brillo de tus ojos se quemó con lo que vieron Y aquellos que te quisieron, los primeros que se fueron Que la gente piensa que ya no tienes reparo Que el dolor de tus pies no se compara al de tus manos De tus dedos quemados, de tus labios irritados De los dientes que perdiste, de tu cabello enredado De las costillas marcadas, de los puntos saturados De la fiebre que no importa más que encontrarte un cigarro De la ansiedad que tienes si te sientes observado De la claustrofobia al sentirte acorralado Duele Duele Duele En la noche oscura solo persigues la Luna Con olor a loco porque hurgas en la basura Que te señalaron de una manera ridícula Porque eres ansioso y se te mueve la mandíbula Sé que casi mueres, más no sé si lo querías Que estuviste en la cárcel y que estuve de visita Que me felicitaste por lo lindo que escribía Y de que somos familia la gente no te creía Que quieres gritar pero no encuentras la manera Usa mi voz, por mí no será problema En nombre de todos aquellos seres en pena Porque tú lo pediste, Chelito, escríbame un tema No lo controlo, no soy yo, quiero correr No creo en nada, solo sé que no estoy bien No vi señales cuando las necesité Y no tener fe, créeme que duro es El peso que cargo va más allá del cansancio Y si una apuesta mi cuerpo era el intercambio Para vender mi alma nunca estuve preparado Tampoco la recibieron, está rota y tiene callos Para qué te cuento la decepción que se siente Que para el mundo no soy más que un indigente Que nada emociona, nada me sorprende Que no suelo soñar porque allí los demonios duermen Quedaría todo por volver a ser un niño Que me hace falta a veces recibir cariño Que me duele la vida, me duele el destino Duele la certeza de saber que estoy perdido Duele Duele Duele Duele Duele Duele En nombre de todas las almas muertas en vida En honor al dolor de sus seres queridos Nunca es tarde para dar una mano a quien evidentemente la necesita Sé que no dije ni la mitad de lo que se siente De lo que quiso decir ese ser, ese caminante, ese habitante Sé que solo hace falta amar Solo hace falta amar Solo hace falta amar Solo hace falta, solo hace falta, solo hace falta amar