Las paredes de mi cuarto conocen mis secretos Los que ni a mi sombra me atrevo a contar Hablo con el aire, con los objetos viejos Porque el silencio es un abismo, y no puedo más Con este peso De ser mi único reflejo El café se enfría, la noche se alarga Y cada amanecer es una carga Una promesa falsa de que algo cambiará Pero en el fondo, la verdad Me acorralará Soy el eco de mi nadie, en un mundo que respira Una canción sin letra, una pena que no expira Mi alma es un desierto donde no llueve más Y busco tu figura Pero no hay nadie atrás ¡Ay! Soy la última estrella en un cielo sin luz Cargando la condena De mi propia cruz Mis recuerdos son fotos viejas, sin color Donde mi risa suena como un viejo reloj Que se detuvo el día que dejé de esperar Que alguien viniera a mi orilla, a mi mar Me acostumbré al frío de mi propia piel Y a que la soledad sea mi único riel Grito tu nombre al vacío y me devuelve el viento Un susurro lejano de mi propio lamento ¿Soy un fantasma andando entre los vivos? ¿Un corazón marchito, sin motivos? Sé que soy demasiado Para algunos Y muy poco Para otros Pero siempre Sola Yo soy la canción más triste del mundo El eco de mi nadie, en un mundo que respira Una canción sin letra, una pena que no expira Mi alma es un desierto donde no llueve más Y busco tu figura ¡Pero no hay nadie atrás! ¡Ay, Dios! Cargando la condena De mi propia cruz Nadie Nunca nadie Solo el eco Y yo Aquí