Le pedí un ejemplo del ritmo seguro Con que yo pudiera gobernar mi afán Me dio un arroyuelo, murmullo nocturno ¡Yo quería un mar! Le pedí una hoguera de ardor nunca extinto Para que a mis sueños prestase calor Me dio una luciérnaga de menguado brillo ¡Yo quería un Sol! Le pedí un sublime canto que endulzara Mi rudo, monótono y áspero vivir Él me dio una alondra de rima encantada ¡Yo quería mil! Qué vana es la vida, qué inútil mi impulso Y el verdor edénico, y el azul Abril ¡Oh sórdido guía del viaje nocturno! ¡Yo quiero morir!