Ojalá la tristeza se fuera al despertar Se deshiciera con la vigilia Pero se empecina en quedarse pegada A las cosas y las casas y los gestos Porque los viejos lloramos, lo que de niño no pudimos lamentar Nos prohibieron llorar y ahora nos despertamos con los ojos arenosos Y el alma por el suelo de tanto llorar en sueños, el duelo que no supimos guardar El hambre de dolor parecía una estampa fácil de cargar Pero siempre fue una trampa Aguantar parecía superior Nos jugamos la vida creyéndonos los más fuertes Pero nos demostró la muerte que no hay carga más pesada Que la que creemos que somos capaces de cargar Qué débil no es el que llora sus muertos, sino el que no sabe llorar Por mí Por ti, por mí Tengo un perro, se llama duelo Lo encierro porque no quiero que lo vean Para que no ladre lo consuelo Cuando no hay mucho, come desechos Le hice un rancho bonito, pero duerme en el techo o en mi pecho Se revuelca, me aplasta, se rasca, da vueltas Siempre tiene hambre, se ha vuelto un peso No puedo cargarlo solo y nadie me ayuda con eso Nunca lo dejo llorar Todos dicen que es peligroso que lo deje escapar Respondo que no tengo nada más Desde niño como mi sombra fiel siempre va detrás Hoy desperté y no está No sé cómo se busca, no sé dónde encontrar Ahora solo me visitan sueños Ya no soy su dueño La vida es un tormento si no hay duelo Gambeta, morbeta Final Gambeta, gambeta, gambeta, gambeta