Hoy encaro para la arboleda que a la estación brinda fragancia Justo a la hora señalada, hora en la que no queda nada Lo vi sentarse en ese banco, prender un pucho esperando Al llegar, la quedo mirando notando que algo había cambiado Noto que el brillo en sus ojos que era de fuego, era de amor, esta vez era de dolor Ella, por algo lo cito: Ponerle alto a la situación esa era su intención Y lo vi, quebrarse en esa mesa de ajedrez Comprendí que por mucho que uno de siempre va a perder Y lo oí decir, con la cara en sus manos ¿Por qué estás haciéndome esto? ¿No ves que me estás matando? Los vi, y mientras ella hablaba él se moría Pude oír que una cosa ella le pedía No decaigas, no bajes los brazos, por favor dame un abrazo Y si un día necesitas sabes dónde encontrar mis manos Yo los vi cuando soltaron sus manos y pude distinguir que al irse alejando Uno en dirección contraria al otro, juntos, eran un solo corazón roto Lo seguí, y vi una tormenta en sus ojos Y pude escuchar su voz desgarrar gritando solo Yo lo vi besarla por última vez, pidiéndole que el beso guarde hasta que se vuelvan a ver Otra vez