Elias qué temón que te mandaste, ¿no? Gracias Micaela, comienza así Tanto tiempo pasó y yo sin saber de vos De repente te vi y nos vimos Y nuestro mundo se derrumbó sin aviso Los dos sentimos la misma verdad escondida Que el amor dormido no estaba perdido, solo herido Porque hay historias que no se borran Y laten aunque uno crea que ya no importan Los dos notamos que en realidad el amor nunca murió Cuando dos almas se encuentran no hay silencio que las venza Ese hilo rojo que une destinos nunca se cortó Seguimos siendo esa chispa encendida Que el tiempo no venció Fuimos dos almas en pena buscando crecer Cada quien por su lado, aprendiendo a caer Y al vernos de nuevo explotó lo que nunca murió No podemos mentirle al corazón lo que sentimos vos y yo Porque hay heridas que enseñan Y caminos que regresan donde empieza la verdad Los dos notamos que en realidad el amor nunca murió Cuando dos almas se encuentran no hay silencio que las venza Ese hilo rojo que une destinos nunca se cortó Seguimos siendo esa chispa encendida Que el tiempo no venció Quizás no era el momento, quizás nos faltaba valor O quizás solo fuimos un momento que se acabó Sea lo que sea, no podemos negar Que aunque no estemos juntos Ese sentimiento aún nos invade por dentro Y no se deja olvidar