Y se fue la vieja Ni lloró siquiera Me llamó a su lado Me miró sonriente Ahogando un sollozo Me besó en la frente Y cerró aquel beso Con su bendición Con la voz muy triste Casi ya sin fuerza Vencida la pobre De emoción y penas Derramó en mi oído La palabra buena La palabra santa De su gran perdón