En este negocio, el plomo rara vez es el primer enemigo Casi siempre, la caída empieza por un descuido del corazón Pónganle cuidado En las cabañas de Tapalpa el destino ya estaba echado Por un descuido del pecho el Mencho fue localizado Ya no fueron los brillos, ni el poder, ni la ambición Fue el rastro de una dama lo que causó su perdición Guadalupe Moreno era la pieza en el tablero La que sin saberlo puso al jefe en el agujero La inteligencia militar ya le traía la medida Rastreando cada paso y cortándole la salida El veintidós de febrero se activó la fuerza armada Con seis helicópteros y una táctica planeada Las Fuerzas Especiales y la Guardia Nacional Cercaron el terreno, para el golpe final Al intentar el cerco, los plomos empezaron a brillar Los escoltas del jefe no se quisieron doblar Ocho bajas cayeron defendiendo su bandera Mientras el humo y el fuego cubrían la cordillera Traían con qué responder Lanzacohetes y lumbre pa' tumbar los pájaros de acero Pero cuando la suerte te da la espalda Ni todo el poder del mundo te salva de la huesuda Se acabó el corrido en la sierra Cargaban lanzacohetes, equipo de alto nivel De esos que derriban pájaros y hacen la piel arder Pero la suerte es perra y ese día lo abandonó Herido entre los pinos la muerte lo alcanzó Al intentar la huida por la zona forestal El líder de la plaza no pudo más avanzar Junto a dos de sus hombres la vida se le escapaba Mientras el apoyo aéreo en el cielo brillaba Camino a la capital su luz se fue apagando Las heridas del combate lo fueron terminando Murió el hombre de guerra, el que mandaba en el estado Por una cita romántica quedó desamparado Ricardo Trevilla dijo con mucha seguridad Se acabó la cacería, se impuso la autoridad Un golpe decisivo que la historia marcará Porque ni el hombre más fuerte, de la muerte escapará Y esta fue Composición De mi compa Javier Cuéllar