Cuando te mire por primera vez, las amapolas florecían Tu mirada, la más bella de aquella mañana, que atardecía No pedía nada, lo dijo todo, sin miedo, sin temor Desde entonces, sin saberlo, te guardé como mi mejor canción No te dejé de mirar, aunque fingiera, que eras una más Con el destino jugando a tan solo cruzarnos Para después alejarnos Que desde entonces, en silencio, grabado en mi pecho En mí, siempre estarás Caminabas despacio, sin buscarme Sin pensar en encontrarte conmigo Aún así, sentí que tu presencia No dijimos palabras, no hicimos promesas, pero el tiempo se detuvo Y en ese instante el amor, sin decirnos nada Nos reconoció en silencio, no llegó, ni se despidió Quedaste ahí, entre días, años, nombres y paisajes sin voz Ningún suspiro tuvo tu sensación, y ni ningún abrazo tu calor Y aunque, no volvimos a ese lugar, donde todo comenzó Yo viví contigo, en cada canción En cada tarde, en cada puesta de Sol Fuiste un amor sin historia escrita, sin tiempo, sin dirección Un amor de verdad, del que no se olvida Porque hay miradas que no necesitan palabras Solo sentirlas, en lo más profundo del alma No te dejé de mirar, ni cuando fingí aprender a olvidar Ni cuando otros nombres llegaron, sin poder ocupar tu lugar Fuiste inicio, y fuiste hogar Y aunque no nos volvamos a cruzar En mí, siempre estarás Siempre estarás, en mí