Tú que recorres las calles Con el peso de un recuerdo que no se puede borrar Observas cada mirada vacía Cada risa sin alma que no comprende tu verdad Te visten y te adornan, en un acto de devoción sin corazón ni razón Como si el sacrificio fuera solo un vaivén Una sombra de lo que fue tu misión En cada paso que das, siento el dolor de un hombre que se nos salvo Fragmentado en mil pedazos de bondad En voces de paz que ya nadie escuchó Fragmentos de fe, dispersos en la noche y el olvido Luces que se apagan en un mundo vacío y perdido Cada fragmento es una voz de amor y redención Pero se ahoga en el clamor, en la falta de compasión Los tambores retumban con burlas, que debería ser de redención Y los clarinetes anuncian en cada curva una presencia que pocos ven Las sombras se mueven en un baile silencioso Siguiendo pasos marcados por tiempos lejanos Y en sus giros y reflejos Dejan rastros que ojos observan sin entender su compasión Adoptando gestos y ritos Enredados en un juego cuyas reglas desconocen Es en este vaivén vacío donde se perpetúa una farsa sin compasión Y su sufrimiento se convierte en un acto vacío En un ritual sin redención Fragmentos de fe, dispersos en la noche y el olvido Luces que se apagan en un mundo vacío y perdido Cada fragmento es una voz de amor y redención Pero se ahoga en el clamor, en la falta de compasión Fragmentado en una multitud que no siente tu cruz Tu madre observa desde el recuerdo Con ojos llenos de amor con lágrimas de tristeza Subes al cielo, dejando detrás la carga de un mundo perdido Mientras yo guardo en mi pecho los trozos de tu paz Esos fragmentos de fe Que aunque te acompañen risas y tambores Te honro tu sacrificio en silencio Porque en cada pedazo de ti que queda Renace la redención de un amor eterno En esta noche de sombras y voces de traición Donde la fe parece perderse en la confusión Tu sacrificio se convierte en fragmentos de bondad Que solo algunos guardamos como acto de piedad Guardaré esos fragmentos, cada uno como esperanza y redención En mi corazón arderán como una llama que nunca dejaré apagar Mientras el mundo olvida Mientras las sombras se burlan de tu sacrificio Yo seré el guardián silencioso de esa voz de fe De esa paz que aún persiste En su redención, arderé como una llama Que cada uno se burlan de tu redención sin oficio Yo seré el silencioso de esa voz de fe De esa paz que aun persiste Esos pedazos de bondad se convertirán en mi escudo en tiempos oscuros Una luz que no se pierde en la fama ni en la multitud sin compasión Porque en cada fragmento de tu amor En cada susurro se burlan de tu sacrificio Yo seré silencioso de esta voz de tu paz De esos fragmentos de fe que Lleva el recuerdo de una verdad Más allá de las voces y de las sombras Una fe que, aunque fragmentada, sigue viva en aquellos que la honran Y en mi corazón guardaré para siempre Lo que el mundo ha olvidado su vanidad