Te sentaste tan cerca, que tu belleza, con tus cruces de piernas Con ese arte, que no se aprende, ni se enseña Que en tus gestos, olvido todos los domingos rezados Que sin saber tu nombre, sin ser pronunciado Me quise quedar en el borde, sin ser tocado Y es que hay abrazos, que no sean dado Pero curan igual que un beso robado Que hay mujeres que son canción Aunque nunca hayan cantado Y si esto no es amor, que no lo sea Pero que me vuelva a pasar Para sentirte ser amado Ella me hablaba con gestos, y yo con las manos Como dos fugitivos buscados, pero jamás encontrados Con su vestido verde mostaza y sus dudas dormidas Y yo, con mis derrotas envueltas en poesía Sentados sin miedo, sin romper nuestro silencio Que el alma aprende a callar aquellas promesas De todo aquello amado A veces la vida se sienta a tu lado Te toma de la mano Y te enseña que amar, no siempre es lo amado Que nos fuimos sin irnos, quedando todo grabado Y el aire nos dijo: Esto fue lo esperado Yo no sé si era un ángel, una musa o un reflejo Pero desde ese día escribo mis poemas más lento Porque hay almas que salvan al sentimiento De quien te conoce, sin mirar hacia adentro Ahora paso por aquel banco de tardes vencidas Me siento un segundo, por si regresa la vida Sin nombrarte, sin llamarte, solo recordándote Por si sigues estando conmigo