En la plaza del deseo yo vendía mis pecados Con mirada de embustero y los labios bien mojados Mis palabras eran llama Con mis cantos, que se colaban por las ventanas Una moza de ojos claros Me pidió una confesión sin sotana y sin perdón Ella dijo ser doncella Que habitaba entre coplas y boleros Que jadeaba en cada verso que cantaba Solo un verso, me pedía: Solo uno y nada más Y al segundo ya gemía: ¡Hazme un cuarteto fugaz! Versos bajo las sábanas Cada estrofa, una caricia, cada rima, una caída Con mi tinta entre sus piernas, y su risa en mi razón Creamos poemas, sin censura, ni perdón Entre besos y metáforas se deshace la razón En la cama del poeta Solo manda el poema sin perdón Con la Luna en celo, que nos miraba con ardor Con su cara sonrojada por el canto del amor Yo recitaba en su ombligo Y ella abría sus estrofas, como un poema inmortal Hazme prosa, me susurra: Hazme rima hasta sudar Hazme verso en la cintura, que no pueda olvidar Y entre risas y gemidos, un susurro, floreció ¡Oh poeta, que me hiciste canción! No hay biblioteca que guarde Los secretos de esta noche Ni estantería que aguante Cada grito que fue un poema Cada jadeo, una verdad Y al final de nuestra locura Nadie quiso descansar Y si mañana preguntas qué poema te canté Mírate al espejo, y escúchalo otra vez