El gallo del barrio canta sin tiempo ni son A la misma hora, rodeado de perros que bostezan al salir el sol Es ella, la que despierta las sábanas descuidadas Con sus voces entre ventanas, y alegrando cada mañana Con su canasto de mimbre y su andar de bien Gritando: ¡Huevos, huevos! por todo el pueblo sin desdén Con su cántico, que el pueblo despierta con su querer Y allí va, recorriendo las calles Como reina sin trono, como flor de mercado Con el alma en las manos, con su cántico emocionado Los niños la imitan, las vecinas la adoran Y hasta los gatos se asoman En ese encuentro en el amanecer Donde el pueblo despierta con ella también La vieron bailar en los patios, entre faroles de papel Que un día cantó coplas con tacones y laurel Pero el tiempo, con la sabiduría aprendida entre esquinas Le cambió el escenario por calles vecinas Y ahora despierta en sueños con voz del querer Vendiendo alegría entre cáscaras y en el amanecer Lleva historias guardadas en su delantal azul Y un perfume a tostadas bajo el cielo andaluz Y allí va, recorriendo las calles Como reina sin trono, como flor de mercado Con el alma en las manos, con su cántico emocionado Los niños la imitan, las vecinas la adoran Y hasta los gatos se asoman En ese encuentro en el amanecer Donde el pueblo despierta con ella también Uno entiende que el arte Es también Lo que esconde un pueblo En cada amanecer Y allí va, recorriendo las calles Como reina sin trono, como flor de mercado Con el alma en las manos, con su cántico emocionado Quizás mañana, cuando el tiempo nos robe Las voces, las calles y la flor del ayer Alguien recuerde, sin decir su nombre Que el alma del barrio tenía su ser Y cuando no quede más gallo que el viento Y las puertas se cierren al amanecer El eco de ¡huevos! será lo que quede De una reina sin trono Pero escrito en sangre y en papel