Y quién sabrá que pudo pasar Si no hizo falta ni mirar En aquella mesa a la que cantar Quedó el silencio sirviendo un final Sin brindis, sin culpa, sin culpa y sin mal La cena avanzaba sin penas En mesas vestidas de papel y vino barato De un jueves marcando una noche cualquiera Envueltos en trajes de corbata Un mozo, con gesto discreto, trajo una copa de más Y mirando aquella mesa, y de parte de ella Dijo: "No preguntes de quién, solo acepta la propuesta" Sin preguntas ni respuestas Solo unas letras escritas en la servilleta Pagó su cuenta, lanzó un beso al aire y, sin aceptar Se marchó sin mirar hacia atrás Con la chaqueta mal puesta y sus dudas a la mar Y quién sabrá lo que pudo pasar Si no hizo falta ni mirar En aquella mesa a la que cantar Quedó el silencio sirviendo un final Sin brindis, sin culpa, sin culpa y sin mal En la noche cubierta de lluvia Y un cielo sin querer apurar Sus pasos crujían en las baldosas rotas Con ganas de no querer llegar Quizás ella miró el reloj o al vino, o tal vez miró hacia vos Que en sus ojos que también saben mentir Cuando el miedo se hace voz Pensó que era solo un gesto, un juego, una cortesía de bar Que hay propuestas que no se aceptan Por más que se quisiera amar Y quién sabrá lo que pudo pasar Si no hizo falta ni mirar En aquella mesa a la que cantar Quedó el silencio sirviendo un final Sin brindis, sin culpa, sin culpa y sin mal Que hay cenas que no terminan con postre ni abrigo Solo se quedan bailando en el aire Como un beso perdido Tal vez otro jueves, otra ciudad Con las copas vacías y con la misma humildad Vos te sientes primero y no te vas Con ella que sonría sin disimular Y que el mozo comience el ritual De lo que nunca fue usual Ya que nadie sabrá Si fue risa o su alivio Lo que nosotros tratamos de amar