No fue un cuento, no fue poesía Fue tu espalda abierta, fue sangre caída No eran clavos solamente en tu piel Era mi culpa gritando contra Él Callaste cuando pudiste hablar Te humillaste sin necesidad El Rey del cielo decidió bajar Y cargar el peso que no pudo evitar No fue teatro, no fue religión Fue amor desnudo muriendo por mí en esa cruz No fue en vano tu sacrificio, Jesús Cada gota escribió redención En la cruz no murió solo un cuerpo Ahí murió mi condenación Me miraste con ojos de gracia Cuando el mundo me dio la espalda a mí Si ese fue el precio del cielo ¿Cómo no rendirme hoy a Ti? Espinas besando tu frente La multitud burlándose inconsciente Pidieron un asesino en tu lugar Y aun así decidiste amar El cielo lloró, la tierra tembló El velo se rasgó cuando el Hijo murió No fue derrota, fue victoria eterna En una cruz que parecía condena Fue mi culpa, fue tu amor Fue tu vida en mi favor Me rendí, me rendí Ante el Rey que murió por mí No fue en vano tu sacrificio, Jesús Cada gota escribió redención No fue en vano tu sacrificio Jesús, todo fue por mí