Don Alejo Vega es un hombre cualquiera Uno de nosotros, una astilla más Uno de los tantos que lucha y espera Y que da pelea siempre hasta el final La vida le cuesta pero no se entrega Lleva la bandera de la dignidad Desde la profunda raíz de la tierra Se planta su grito de cruda verdad Su sangre mestiza está en pie de guerra Arde por sus venas la argentinidad Es hijo del monte, del río y la piedra Y como la patria nació en Tucumán Cuando amanecido vuelve de la macha En poncho de estrellas, se lo ve pasar Y suelta en el aire un puñal de bagualas Desgarrando penas por el arenal Y se vuelven zambas los tarcos al alba Perfumando el cielo de su Tucumán Sabio de la vida, graduado en la calle Su filosofía fue la libertad Como golondrina que vive en el aire Con el viento en contra aprendió a volar Y entre changa y changa, muy de tarde en tarde Levantó su rancho allá en Tucumán Cuando los domingos se vuelve guitarra El junque del alma comienza a templar Y ese vino lerto de golpe le arranca Una copla simple para enamorar Y trenzando sueños se va por la zamba Remontando el cielo de su Tucumán Cuando amanecido vuelve de la macha En poncho de estrellas, se lo ve pasar Y suelta en el aire un puñal de bagualas Desgarrando penas por el arenal Y se vuelven zambas los tarcos al alba Perfumando el cielo de su Tucumán