El Sol titubea en la esquina del día Camino sin destino bajo una llovizna terca Huyo del camino que insiste en encontrarme Aunque sé muy bien que siempre me alcanza ¿San Telmo o Corrientes? Buenos Aires no me dice adónde ir Anhelo el dulce veneno de tu mirada Una ginebra lenta, tal vez dos sorbos Un tango atrevido, mal cantado Una risa fugaz Antes del naufragio inevitable Antes de soltar amarras Y anclar, desarmado, en tu voz Pero la vida es avara y mezquina No es fácil dar contigo Te busqué sin descanso En bares sin nombre En promesas que la noche Nunca volvió a cumplir Te busqué entre salones perfumados Y en cafetines de humo y soledad Ni en hoteles de lujo Ni en milongas de arrabal De Recoleta al Sur comprendí Mi sombra era la única verdad Te busqué en patios y viejos conventillos En antros gastados por el alcohol En templos de fe Y en antros de pecado Esos donde se va por deseo Y esos otros que oculta el silencio Te busqué sin pudor, casi sin fe En los muros cansados de la Chacarita Entre vecinos de Gardel, por Boedo y Avellaneda Sobre mesas gastadas, junto a la ventana Con los zapatos hundidos En el gris barro del Riachuelo Mi cuerpo ya no insiste El vaso espera a mi lado Debo decirlo sin drama ni reproche A pesar de mis noches de insomnio Ni un instante, ni por sombra Te encontré Y con el último sorbo amargo De un vino tinto sin gloria Le doy la espalda al amanecer Herido y lúcido, renuncio a buscarte Hasta que vuelva a caer la noche