Cada noche me aferro a la soledad prestada Le suplico a las paredes tu aliento ausente Vago por la casa como sombra clandestina Fui ladrón de mí mismo, culpable consciente Recuerdo cada no que te dije por temores Eran muros de orgullo blindados de razones Maldita sea la farsa de sentirme valiente Cuando huía de tu amor por no ser suficiente Fui como el escorpión que ruega cruzar el río Jurando que el veneno ya no era su destino Te usé como refugio para tapar mi frío Y al salvarme la vida, fui fiel a lo asesino Hoy le suplico a Dios, mudo administrador Le mendigó el milagro que mi miedo espantó Déjame adorarte en el espejo de mi error Corrige al hombre ciego que un día te eligió No sé cuándo elegí caminar hacia la nada Ni por qué llamé libertad a dejarte olvidada Me fui sin un adiós por fingirme valiente Huyendo de un amor que mi alma no sostiene Hoy sé que tu boca no dirá ya mi nombre Mi sombra es apenas el resto de un hombre Cargo un arrepentimiento sin fe ni mañana Oscura firma del error que fue mi propia trampa El amor no perdona la soberbia moral Ni absuelve al que mata por mezquina razón Solo me queda el asfalto, la noche brutal Patria definitiva de mi desolación Bebo con fantasmas de falsa lucidez Todos viven como si no hubiera elección Y aunque el tiempo aceptara volver a ceder Sé que el veneno ganaría otra vez