Gélida es la noche en la ciudad deshabitada, en su alma de cemento Gélida es la noche en la ciudad deshabitada, en su alma de cemento Sin ángeles triste, en su engañosa sensación de libertad, de vida Marrando en su intento de pletórica y nuclear existencia Pero cejen en su angustia, pero cejen en su angustia Cesen de angustiarse que el poeta emergerá de las ruinas Giré la llave de un grifo y salieron mariposas de metal Giré la llave de un grifo y salieron mariposas de metal Se encendieron las estrellas en la brecha Que es el cielo sobre mi calleja Y arrobado y perplejo, supe de los sueños regalados Gélida es la noche en la ciudad melancólica, en desiertas avenidas Sin santos ni gallos que canten en su engañosa sensación De humanidad dormida Burlando la perífrasis inútil en los pasos que se van dando Fallando en su intento de pletórica y nuclear existencia Pero cejen en su angustia, pero cejen en su angustia Cesen en su angustia que el poeta emergerá de las ruinas Giré la llave de un grifo y salieron mariposas de metal Abrí ventanas a un valle sereno, donde duerme la verdad Abrí una gran puerta Manos y labios me amansaban en susurros de sirenas Hoy dueño de una niebla soy que azul y dulce me enardecen