Beber el ansia de las flechas exhaustas, subastar la Bandada de incomprensibles gaviotas que surcan la Sucia piel de las pesadillas, aprender de la victoria De los enemigos, celebrar ser huésped de la frustración Escanciar el sincretismo y la paranoia, sobrevivir en Lo ocre, desligarse de lo azul, multiplicar madrugadas Torpes, dejar una tristeza sencilla grabada en Las paredes de un invierno de tranvías perdidos Consumir reflexiones como si de electricidad se tratara Encender pigmentos, enhebrar ciudades, estafar pero Bien vestido, reservar la niebla para la elite de las Estatuas miserables, malvender al que ensalza la ironía Absorber los tibios aplausos para el imitador De lo abominable, adentrarse en sofismas Cabizbajos, prometer pantanos, obsequiar plazas Subastadas, despreciar las dinastías de neutrales Paladear astucias paulatinas, estremecer al Severo y al silencioso, al serio y al licencioso, fabricar un universo De espinas manuscritas, saquear un jardín de orquídeas Adormecidas, abrazar una bacinada inexpugnable Combatir sin tregua contra aristas posesivas, ignorar las Burbujas de lo obsceno, ser y no ser al mismo tiempo y Por el mismo precio, colgarse enigmas a falta de Medallas, armarse de osadía para escalar el infortunio Añadir un zapping de caricias, incorporar sollozos Con sabor a mermelada, verter los ridículos Movimientos del tiempo deslizándose, amortizar todas Las penitencias, practicar lo contrario del derrotismo Repensar los cantos de sirena que saben A melopea desafinada, mudarse al laboratorio de Un científico demente que tiene una tarántula como Mascota, desandar huellas con pasos pirotécnicos Calibrar anécdotas rancias, dibujar perros invisibles Cobrar por ventanilla un optimismo fallido, prestar un Taburete al destino equivocado, ceñirse a una trilogía De arrugas perfectas, vacunarse contra la deslealtad Distinguir lo esencial de lo accidental, poner sobre una Bandeja las pesadillas de doble llave, salir a la calle a Despejarse del ego, ser un turista desmemoriado, aislar De cada día los insípidos minutos de autocomplacencia Parafrasear pactos de mutuo olvido, contar los surcos A la frente de la Luna, eyectarse de la cápsula Del yo al menos por un rato, apreciar mejor Los problemas y despreciar mejor a quien corresponda Usar de tintero los sentimientos, declamar acerca del Análisis bioquímico del espermatozoide de un león Consensuar todas las angustias que se quiebran debajo De una certidumbre, arribar al fondo de un pellizco Conjugar efervescencia, aunque tiemble la mandíbula Dejar descansar argumentos dentro de una copa de Vino, balbucir una síntesis medianamente infiel de Aquel tiempo en que la libertad se compraba sin receta Tamizar la convocatoria a un enojo capicúa Correr el velo de las inconsciencias ancestrales Asfaltar lo misterioso, decir una palabra que Valga por las tantas que se han callado Beber, que es un sorbo la vida Prohibido a menores de dieciocho engaños Porque a veces desvanecerse también Es permitirse el lujo de desposeer Fin de tan extraño poema