Oh-oh-oh, oh-oh-oh Tú eres santo, y yo no Mis manos están sucias, mi corazón roto He corrido tan lejos, he negado Tu rostro He cambiado Tu gloria por cosas que no son Y aún así Tu voz me sigue llamando por mi nombre No tengo nada que ofrecer Solo cenizas y un lo siento que no alcanza a ser Ni siquiera de rodillas soy digno de estar ante Ti Pero Tú te arrodillas, te inclinas hacia mí Con sangre y con lágrimas me limpias, me abrazas Rey del universo, muriendo por mí Santo, santo, santo, Indigno soy Pero en Tu cruz me hiciste hijo, me hiciste rey Oh Jesús, Jesús, tuyo soy El mundo me ofreció tronos de cartón Y yo los coroné mientras Te traicionaba en mi canción Caí tan profundo que ya no veía la luz Pero Tus manos perforadas me alcanzaron donde nadie más pudo Rompe mis cadenas, rompe mi orgullo Toma este corazón que solo late por Tu culto Ni siquiera de rodillas soy digno de estar ante Ti Pero Tú te arrodillaste en Getsemaní por mí Con Padre, perdónalos colgando de Tu voz Me diste Tu justicia, me diste Tu amor Santo, santo, santo, indigno soy Pero en Tu resurrección me hiciste vivo, libre soy Oh Jesús, Jesús, tuyo soy Yo era enemigo, vivía en rebeldía Buscando mi gloria, construyendo mi propia vía Pero Tú, el Rey eterno, bajaste a mi miseria Me diste corona donde yo merecía espinas y cadena Mira la cruz, ahí está mi culpa clavada Mira la tumba vacía, ahí está mi esperanza levantada No hay religión, no hay obra, no hay mérito humano Solo la sangre del Cordero que borra todo pecado Por eso grito: Abba Padre, ya no soy esclavo Soy adoptado, redimido, perdonado, amado Aunque mi pasado me condene y me grite culpable Tu voz es más fuerte y me dice: Hijo, ya estás en casa, ven y ábrele No tengo palabras Solo lágrimas Solo gracias Ni siquiera de rodillas soy digno de estar ante Ti Pero Tú te arrodillaste y moriste por mí Ahora estoy de pie, con ropa de justicia Cantando para siempre: Tuyo soy, Jesús Santo, santo, santo, eterno rey Indigno era, pero ahora vivo en Tu amor Oh Jesús, Jesús, tuyo soy Tuyo soy, tuyo soy Ni siquiera de rodillas Pero Tú me levantaste Y ahora canto para Ti Para siempre, amén