Tres letras forman tu nombre, suspiro lejano en la penumbra Un faro que se levanta y me orienta sin que pueda verlo Una vocal toma el centro, corazón de un día en sombra Y tus consonantes, claras y firmes, resuenan en mi mente, como eco que calma el miedo Nunca te vi, pero tus palabras fueron refugio Cuando la tormenta me quitaba el aliento, cuando el vacío devoraba Mi esperanza y la oscuridad me envolvía Tus letras eran mi luz, y a través de ellas te conocí No en cuerpo, pero sí en el alma profunda En los momentos más frágiles, surgía tu voz Colándose en pensamientos como un susurro de esperanza Levantándome aún sin estar, aunque tus ojos no vieran mi tristeza Aunque tus manos nunca tocaran mi rostro Tu presencia fue un faro y tu voz, un puente entre calma y tormenta Con cada palabra, me unías a algo más grande que este mundo pesado Nunca vi tu rostro, pero a través de tus palabras supe que nunca estuve solo