Aquel día llegó como eco lejano Tu mirada cruzó la mía y el aire se detuvo Tu saludo apenas un susurro En medio de un océano de dudas Y yo, temeroso, me perdí en tu presencia Cuando te fuiste, el tiempo volvió a andar Pero en mi pecho algo seguía vivo Algo que no entendía ni quería soltar Un hombre vino y preguntó por ti Con ojos llenos de curiosidad ¿Quién era ella? Sin querer, nombré tu nombre en voz baja Y tu imagen resplandeció como Luna Sobre la noche oscura Dije: Radiantes son sus ojos Pero mis palabras eran apenas sombras Cuando te comparo con la luz Eres de alma sencilla, sin máscaras Arrasas mi mundo con tu manera natural Si te adornas, eres llama Fuego que no puedo apagar ni entender Habitas mi pensamiento Conviertes en poesía todo lo que tocas Caminas y el mundo se detiene, como si un Dios Diseñara el instante para que tú brilles No eres alta, pero tu mirada acerca el cielo Casi puedo tocarlo cuando tú sonríes Tu sonrisa es principio y fin El refugio del alma y del corazón que te busca Tus ojos son calma y tormenta a la vez Me pierden y me salvan Te siento lejana y cercana Como si fueras tú quien descubre mi verdad Y yo quedara desnudo frente a tu amor Quisiera detener el momento Hacer eterno ese instante El reloj se pararía Pero mi alma seguiría corriendo Tras esa imagen que nunca me deja