Alabad a Dios en Su santuario En la inmensidad de Su poder Que resuene el cielo y la tierra Su grandeza proclamad de pie Por Sus obras fuertes y gloriosas Por Su majestad sin final Que el alma entera se levante Y Su nombre empiece a cantar Que despierte el sonido del corazón Que la voz no se calle jamás Alabadle con fuerza y canción! Con cuerdas, con viento y tambor Que la danza declare Su gloria Que el grito se vuelva adoración Todo lo que respira hoy Alabe, alabe al Señor Con trompetas que anuncian Su reino Con el pulso del bombo y la fe Con guitarras que encienden el fuego Y el silencio se rinde a Él Que los pueblos levanten Su nombre Que los montes respondan también Porque vivo está nuestro Dios Y Su luz no se apaga, amén Címbalos fuertes, címbalos de júbilo Címbalos que rompen la oscuridad Que todo instrumento proclame La vida que Él nos da Todo lo que respira Todo lo que vive Alabe al Señor