Fuiste el silencio que calmó mi tormenta La chispa tenue que mi sombra alimenta Llegaste justo cuando ya no quedaba fe Y me aferré a tu pecho sin saber porqué Confundí tu calor con redención Pero eras solo un parche sobre mi desolación Y mientras curabas lo que nunca entendí No vi que al perderte también me perdí Eras la anestesia contra el dolor Mi breve respiro, un falso valor Te fuiste y se abrieron mis viejas heridas Un golpe seco que parte mi vida Y ahora que el frío consume mi fe Regresa la pena que contigo oculté Curaste el ruido, sin sanar mi vacío Dejaste calma, pero nunca fue mía Me acostumbraste a no sentir la caída Tu partida despertó la herida Quise gritarte que ya no podía Pero ese grito era mi agonía Todo regresa como un eco brutal Tu abandono grita como un juicio final Esta tormenta que se acerca Me deja aislado Dejando mi vida en nubes negras Sin salvación Y ahora que el peso me obliga a caer Siento que vivo Solo para arder