Una vez me tocó escribir una canción Con nombre de mujer, una extraña sensación Que me puso en la pared arrinconado En lo mismo de cabeza, para abajo Sostenido por un gajo de bellezas y presagios Apenitas por un hilo, sin la calma ni la espina Ni una Luna o una pluma que me escriba a despedida Ni carbón y ni ladrillo, ni papeles amarillos Que envejecen con el tiempo No sé ni cómo llamarte, y qué palabras te hacen rima Es el tiempo el que respira y nunca sabe nuestra hora Amor que se demora entre besos, entre risas Y ya no veo la hora de tenerte en mi prisas Una vez me tocó escribir una canción con nombre de mujer Mientras duerme la ciudad, yo te invito a despertar Una fuga al destino, tú me inventas con locura Un poema a lo prohibido, entre discos que estropean las agujas