En tus manos desperté del silencio Como un susurro guardado en el viento Fuiste faro en mi noche desierta Y en tu luz mi alma, yo, su puerta Me llamaste cuando el alma temblaba Y tu voz se volvió mi madrugada Cada sombra se rindió ante Tu paso Y corrí a refugiarme en tu regazo Tu ternura me rodea en su cauce Un río eterno que nunca se agota En tu sombra florece mi nombre Y en tu pecho descansa mi historia Eres brisa que sostiene mi herida Y la vuelve semilla de vida Cuando caigo, me levantas despacio Me devuelves el latir en tus brazos Guárdame, Señor, en tu mirada Como la niña de tus ojos amada Escóndeme bajo tus alas de abrigo Que mis pasos sigan siempre tu camino. Oh Cuando el ruido del mundo me alcanza Tu silencio me envuelve de calma Eres llama que no quema pero abraza Eres lluvia que desciende y me sana Tu misterio me nombra sin palabras Abre puertas donde antes había murallas Tu recoges lo que el tiempo me quita Y lo cubres con Tu gracia infinita Soy un eco pequeño en tu infinito Pero tu amor me viste de destino Mis lágrimas, perlas en tu santuario Se alzan brillando en tu relicario Y aunque a veces me siento muy frágil Tu firmeza me sostiene inmutable Cada paso que doy en tu camino Se convierte en ofrenda y en suspiro Guárdame Señor en tu mirada Como la niña de tus ojos amada Escóndeme bajo tus alas de abrigo Que en tu abrazo eterno siempre vivo