Nunca pudo entender, nunca pudo elegir, nunca nada Sorprendido miró, en el cielo brillar, una luz Nunca antes la vio, nunca antes sintió su perfume Una estrella fugaz, una tarde de abril y la lluvia, ¡Bagdad! De pronto se vio, estaba de pie como un árbol Vio su cara reír, su cabeza rodar, por el suelo Se detuvo el reloj, se detuvo a las 6 menos 20 Una tarde de abril, una estrella fugaz y la lluvia, ¡Bagdad!