Una niña de noche en el sur Una chica de turquesa y azul Una mujer de tono firme Todas llevan el mismo rostro sin piel Tus ojos siguen esas líneas Y en esas miradas estoy yo No puedo creer que me abandonen Quiero y no puedo escaparme de ti Y estás aquí envenenando mi mente Y sigo aquí atada a ti inútilmente Y estás aquí envenenando mi mente Y sigo aquí atada inútilmente a ti Mi garganta está reseca De tanto gritar por dolor La noche suelta su frescura habitual Y empiezo un rito del que nunca supe escapar