Dos hijos tenía un señor: El mayor y el menor El mayor era obediente, el menor, escasamente El menor dijo a su padre: Mi herencia has de darme Como el padre se la dio, aquel hijo se marchó Y se fue por el ancho mundo, como rico vagabundo Gastó el dinero muy pronto en mil juegas, el muy tonto Cuando no le quedó nada, la comida le faltaba Trabajó cuidando cerdos, pero siempre estaba hambriento En el colmo de la pena se acordó de aquellas cenas Que su padre les servía a los siervos que tenía (uoh) Volvió a su padre y le dijo: No merezco ser tu hijo Trátame como a un esclavo, pero a cambio de un bocado El padre lo hizo callar, dijo: De eso, ni hablar Mandó traer un vestido hecho del mejor tejido Un anillo de brillantes en su dedo, como antes Le mató el mejor ternero y lo asaron todo entero Hubo música de fiesta y manjares en la mesa El hermano mayor se enfadó porque el padre perdonó Como el padre que se alegra por el hijo que regresa El padre Dios se contenta en el Cielo a nuestra vuelta En el Cielo hacen más fiesta por uno que se arrepienta Que por cien que nunca pecan y de Dios nunca se alejan Como el padre que se alegra por el hijo que regresa El padre Dios se contenta en el Cielo a nuestra vuelta En el Cielo hacen más fiesta por uno que se arrepienta Que por cien que nunca pecan y de Dios nunca se alejan