Milonga de Ojos Cerrados

Alberto Zitarrosa

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    Milonga de ojos dorados,
    cantale a la que yo quiero;
    tu corazón compañero,
    musical y acompasado,
    vaya volando a su lado
    y dígale que no puedo vivir.

    Ella, como vos, tenía*
    los ojos color de oro;
    mirándolos casi lloro
    -vos bien sabés-, aquel día:
    Nunca pensé que existía
    una mujer con los ojos así.

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    No digas que ella se ha ido;
    decí más bien que algún día,
    igual que tu melodía,
    cantándome en el oído,
    ella sentirá el latido
    del amor que una vez le pedí.

    Milonga, vos sos testigo
    de que la quiero de veras;
    vos no tenés sus caderas
    ni aquella boca de trigo,
    pero cantando conmigo
    irán tus ojos a hablarle de mí.

    Milonga de ojos dorados,
    volá cantando a buscarla,
    y si llegás a encontrarla
    -después de haberla mirado-
    entregale, enamorado,
    el corazón que una vez le ofrecí.

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