Misteriosos Oídos
Luis Eduardo Aute
Continúa después del anuncio
¡Predicar en desierto,
sermón perdido!
¡No, que nada se pierde,
todo se gana!
No hay palabra de amor
que no se encienda.
La voz del corazón
abre al desierto
misteriosos oídos.
Continúa después del anuncio