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    Mi casa fue un corralón
    de arrabal bien proletario,
    papel de diario el pañal,
    del cajón en que me crié...
    Para mostrar mi blasón,
    pedigree modesto y sano.
    ¡Oiga, che!... ¡Presénteme...
    ¡Soy Felisa Roverano,
    tanto gusto, no hay de que!...

    ¡Arrabelera,
    como flor de enredadera
    que creció en el callejón!
    ¡Arrabalera,
    yo soy propia hermana entera
    de Chiclana y compadrón!...
    Si me gano el morfi diario,
    qué me importa el diccionario
    ni el hablar con distinción.
    Levo un sello de nobleza,
    soy porteña de una pieza,
    tengo voz de bandoneón.

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    Si se le da la ocasión,
    de bailar un tango arrespe,
    encrespe su corazón,
    de varón sentimental.
    Y al revolear mi percal,
    márqueme su firulete,
    que en el brete musical
    se conoce, la gran siete,
    mi prosapia de arrabal.

    Información de la canción

    Composición: Cátulo Castillo - Sebastián Piana

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