La última curda

Cátulo Castillo

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    Lastima, bandoneón,
    mi corazon
    tu ronca maldición maleva...
    Tu lágrima de ron
    me lleva
    hasta el hondo bajo fondo
    donde el barro se subleva.
    ¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
    La vida es una herida absurda,
    y es todo tan fugaz
    que es una curda, ¡nada más!
    mi confesión.

    Contame tu condena,
    decime tu fracaso,
    ¿no ves la pena
    que me ha herido?
    Y hablame simplemente
    de aquel amor ausente
    tras un retazo del olvido.
    ¡Ya sé que te lastimo!
    ¡Ya se que te hago daño
    llorando mi sermón de vino!

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    Pero es el viejo amor
    que tiembla, bandoneón,
    y busca en el licor que aturde,
    la curda que al final
    termine la función
    corriéndole un telón al corazón.
    Un poco de recuerdo y sinsabor
    gotea tu rezongo lerdo.
    Marea tu licor y arrea
    la tropilla de la zurda
    al volcar la última curda.
    Cerrame el ventanal
    que quema el sol
    su lento caracol de sueño,
    ¿no ves que vengo de un país
    que está de olvido, siempre gris,
    tras el alcohol?...

    Información de la canción

    Composición: Catulo Castillo- Anibal Troilo

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