Requiem de Madre

Cuarteto Zupay

    Continúa después del anuncio

    Aquí yace una pobre mujer
    que se murió de cansada.
    En su vida no pudo tener
    jamás las manos cruzadas.

    De este valle de trapo y jabón
    me voy como he venido,
    sin más suerte que la obligación,
    más pago que el olvido.

    Aleluya, me mudo a un hogar
    donde nada se vuelve a ensuciar.

    Continúa después del anuncio

    Nadie me pedirá de comer
    en mi última morada
    no tendré que planchar ni coser
    como condenada.

    Cantan ángeles alrededor
    de la eterna fregona
    y le cambian el repasador
    por una corona.

    No lloréis a esta pobre mujer
    porque se encamina
    a un hogar donde no hay que barrer,
    donde no hay cocina.

    Aleluya esta pobre mujer
    bienaventurada,
    ya no tiene más nada que hacer
    y ya no hace nada.

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