Compañero

Enrique Maroni

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    Cuando el amor, compañero,
    llega a adueñarse del pecho,
    hasta que no lo ha deshecho
    no lo abandona jamás;
    y que la virgen lo tenga
    bajo su amparo sagrado
    al pecho ya esclavizado
    que sufre en silencio el dolor,
    dolor tan tenaz.

    Nací, como el clavel del aire,
    besó mis sienes el pampero,
    me dio con su canción el jilguero,
    lección de tierno y dulce amor;
    dejé los cariñosos lares
    y tras de la pasión mentida,
    rodé, golpeándome en la vida,
    el alma de tu guitarra
    agonizando en mi reja,
    volcó tan sentidas quejas
    que no las olvidaré.
    Y por tu bien, comprendo,
    quizá no podré quererte,
    sería enlutar tu suerte
    y nunca la enlutaré.

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    Que me olvides te lo pido,
    no me lleves en tus venas,
    vos no sabés que a mis penas
    más amargura le das;
    yo, vagabunda en la vida
    sin una luz en mi cielo,
    busco también el consuelo
    que encierra el olvido
    y no lo hallo jamás.

    Información de la canción

    Composición: Jorge Madeira

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