La Muñeca Fea

Enrique Quezadas

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    Era una chica que gustaba de los hombres
    Que no ocultaba sus sexuales intensiones
    Por tal motivo era odiada, por todas las demás
    Que preferían ocultar sus inquietudes
    Y hablar de amor desde sencillos ataúdes

    Las emociones apartadas de la curiosidad
    Yo había dispuesto del mejor de mis atuendos
    Y fui a buscarla, pese que me daba miedo
    Seguí mis pasos hacia una vecindad
    Para decirle que era yo su equivalente
    Que el matrimonio me intentó volver decente

    Y que la sed se me agolpaba si la veía caminar
    Transparente como el hielo toqué en su habitación
    La sorpresa en su mirada se desprendió
    Y como un desahuciado pregunté por su corazón
    Pecando como un sacerdote enamorado

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    Saqué un poquito de tequila reposado
    Y con la paz que tiene un cerro, me escuchó
    Que trabajaba de cantante en un lugar
    Donde la gente se juntaba a platicar
    Mientras las lágrimas del piano no dejaban de brillar

    Que en el invierno del deber había una puerta
    Que solo se abre cuando el alma esta dispuesta
    Donde los límites del cielo, no podrían respirar
    Los dos borrachos y desnudos nos dormimos
    Y en ese sueño amor sin miedo nos volvimos

    Al otro lado del espejo nací de su corazón
    Al despertar flotaba solo en esa cama
    Deje una nota sin medida y bien rimada
    Salí a la calle y me dispuse a caminar

    Información de la canción

    Composición: Enrique Quezadas

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