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    ¡Qué desencanto más hondo,
    qué desencanto brutal!
    ¡Qué ganas de hecharse en el suelo
    y ponerse a llorar!

    Cansao de ver la vida,
    que siempre se burla
    y hace pedazos
    mi canto y mi fe.

    La vida es tumba de ensueños
    con cruces que, abiertas,
    preguntan... ¿pa' qué?

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    Y pensar que en mi niñez
    tanto ambicioné, que al soñar
    forjé tanta ilusión;
    oigo a mi madre aún,
    la oigo engañándome,
    porque la vida me negó
    las esperanzas que en la cuna
    me cantó.

    De lo ansia, sólo
    alcancé su amor,
    y, cuando lo alcancé,
    me traicionó.

    Yo hubiera dado la vida
    para salvar la ilusión.
    Fue el único sol de esperanza
    que tuvo mi fe, mi amor.

    Dulce consuelo
    del que nada alcanza.
    Sueño bendito
    que me hizo traición.

    Yo vivo muerto hace mucho,
    no siento ni escucho
    ni a mi corazón.

    Información de la canción

    Composición: Enrique Santos Discépolo y Luis César Amadori

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