Apología del tango (Brancatti)

Francisco Brancatti

    Continúa después del anuncio

    Tango de dulce expresión...
    Tango malevo y compadre;
    dejá que en tu honor me cuadre
    dominao por la emoción...
    Tango que abrís tentación
    con tu rezongo porteño,
    ese compás tan risueño
    que marcás en tu asentada
    es caricia y puñalada,
    flor amarga y ensueño.

    Tango de triste gemido
    hermano del malevaje...
    Cómo has cambiado de traje
    mi viejo tango querido...
    Del arrabal has surgido
    y al fin te llaman Señor;
    tango brujo engrupidor...
    ¿Qué virtud llevás contigo
    que hasta tu propio enemigo
    te reclama en su dolor?...

    Conozco tu primer huella
    y te he visto en el suburbio
    cuando en la faz del disturbio
    comenzabas a hacer mella...
    Hoy, ya nadie te atropella
    porque es lujoso tu tren,
    y andás entre gente bien
    metido en el extranjero,
    pero sos arrabalero
    por más vueltas que te den.

    Continúa después del anuncio

    Por vos, cayó pervertida
    la mujercita inocente
    y solloza amargamente
    la pobre madre querida...
    Por vos jugaron su vida
    los taitas del arrabal
    poniendo en juego el puñal
    en más de un bailongo reo,
    por disfrutar el trofeo
    de bailarín magistral.

    Melancólico viajero...
    tango canyengue y glorioso,
    mezcla de amor y sollozo
    y de dichas mensajero...
    Tango lindo y callejero
    tan mimado y compadrón,
    sos queja de bandoneón,
    remedio para el esplín,
    sos guitarra y sos violín
    zarandeando una emoción.

    No olvides tango querido
    que nunca supe ofenderte,
    y que al llamarme la muerte
    me despidas complacido.
    Tu funerario gemido
    como un toque de oración,
    será la fiel bendición
    en mi latido postrero,
    orgullo de mi nación
    viejo tango arrabalro.

    Información de la canción

    Composición: Francisco Brancatti

    ¿Los datos están equivocados?

    Enviar revisión