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    La voz del gallo
    es horario del caballo.
    La voz del perro
    zozobra del ladrón.
    La vieja puerta
    de goznes que rechinan
    temblando se despierta
    con la voz del aldabón.

    La luz del rayo
    alumbra de soslayo.
    El ronco trueno
    dispara su cañón.
    Y empieza a picar
    sobre el tejado
    el ritmo de la lluvia
    como tango compadrón.

    Allá, oculta en la noche
    volando sin ruido va por doquier
    siempre la buena lechuza
    que todo lo sabe y todo lo ve.

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    Anda cazando
    mil pesadillas
    que como buitres
    quieren caer,
    caer en casas sencillas
    turbando a la gente que piensa bien.
    Pero la lechuza las ataca,
    hace chuza, desbarata
    y las tira con desdén.

    Será tal vez que las noches
    de negras tinieblas me dan terror;
    como si algo muy raro
    ande de puntillas a mi alrededor.

    No soy valiente
    ni lo remedo.
    Yo siento miedo
    de no sé qué.
    Por éso grito: -- ¡Lechuza,
    aquí has pesadillas, aprisa ven!
    Ya que la lechuza las ataca,
    hace chuza, desbarata
    y las tira con desdén.

    Información de la canción

    Composición: Francisco Gabilondo Soler

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