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    Llevando en el alma, clavada hasta el mango,
    la daga maldita de celos y amor.
    El gaucho Laguna llegó al viejo rancho,
    dormido en los campos, bañao por el sol.
    Golpeó la ventana su grueso talero
    y viendo que nadie salió a contestar,
    rompiendo la puerta, frenando el aliento,
    d'entró como fiera, dispuesto a matar...

    Cubierto de telarañas
    su viejo rancho encontró,
    y dentro de las entrañas
    el corazón le gritó:
    ¡No vale, gaucho, la pena
    sufrir por un mal querer!
    ¡La vida es linda y es güena,
    p'aquel que sabe perder!...

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    Guardando el retrato de su madrecita,
    que estaba sin marco tirao a un rincón,
    prendió fuego al rancho con todas sus pilchas
    y triste en su pingo de allí se alejó...
    Llegando a la loma volvió la cabeza
    y dentro del pecho sintió un torcijón,
    al ver que en las llamas de aquella tapera
    también se quemaba su gaucha ilusión.

    Miró con rabia p'al el cielo
    y huyó con su redomón
    oyendo como un consuelo,
    la voz de su corazón:
    ¡Igual que ruedan los cardos
    al soplo del huracán,
    las penas del pecho gaucho,
    también rodando se van!

    Información de la canción

    Composición: Jesús Fernández Blanco y Andrés Domenech

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