Tres puntos
Luis Alposta
Continúa después del anuncio
Era lungo y delgado como alambre;
siempre de traje azul y portafolio;
con un pibe mordido por la polio,
una mujer histérica y el hambre.
Yugaba como un buey y su desgracia,
reflejada en el brillo de su traje,
la arrastraba al volver del corretaje
para dejar la guita en la farmacia.
Continúa después del anuncio
Lo que pasó después fue inesperado.
Un domingo a la noche, ya cansado,
decidió que espicharan los tres juntos.
Le dio manija al gas, cerró con llave...
y en la mesa quedó como una clave
la boleta del Prode con tres puntos.