Un gigante de sal se aproxima
Destruyendo lo que ya eran ruinas
De su boca caen cristales negros
Impaciencia, ansiedad, tensión, fatiga
Toda la ciudad oliendo a muerte
Terremotos, luz incandescente
No hay nadie que sacie su sed de justicia
El clero y el gobierno se arrodillan
En el horizonte una pila de cuerpos
El gigante de sal, viento, llovizna
Toda la ciudad oliendo a muerte
Terremotos, luz incandescente