Sombras en el Paraíso

Mystyca Odyssea

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    Una voz clara guió
    a mi corazón otra vez:
    "Mira y escucha", y vi la hermosura,
    la fuerza ternura,
    la esposa es Jerusalem.

    Vi descender del seno de Dios
    al corazón del gran Rey.
    Su trono y su Ley,
    su Honor y su Gloria,
    su Santa y grandiosa ciudad.

    Y no habrá, para el hombre, ya nunca más
    Ni llanto, ni muerte, ni tristes sentencias
    Pues todo aquello pasó.

    Y no cruzarán las puertas de puro cristal
    Las negras mentiras, inmundas blasfemias
    que hieren su oido
    y en paz reinará para siempre así, Jerusalem

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    Miré hacia el cielo y vi a un jinete vencer;
    Victoria en su espada y, por piel, la armadura de Dios

    Prendida la Bestia estará;
    El Rey ha triunfado.
    "Encerradla en su Infierno
    marcad a sus hijos.
    Las almas podran descansar"

    Oh! Por mil años maldita será;
    Arrojada al azufre hasta que no sienta dolor.
    Oh! Las naciones en Cristo estarán,
    pero, ¡Ay! Su venganza!! No!!!

    Tras su prisión, la Antigua Serpiente,
    el Angel del mal, será absuelto.
    Vendrá a corromper a los hombres
    hará de este mundo inmundicia y maldad.

    Oh! El Dragón reinará;
    Él hará de ésta tierra una gran Babilonia cruel.
    Oh! El corazón de los hombres
    terrible dolor sufrirá.
    Oh! Dueña es la oscuridad,
    pues la sombra del mal cubrirá la hermosura del Sol
    Oh! El hedor de la muerte,
    el infierno de la humanidad.

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