Novillero
Pedro Fernández
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Un domingo en la tarde, se tiró al ruedo
para calmar sus ansias, de novillero.
Torero, valiente, despliega el capote sin miedo
sin miedo a la muerte.
La Virgen te cuida, te cubre su manto
que es santo mantón de Manila.
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Muchacho, te arrimas lo mismo en un quite gallardo
que en las banderillas.
Torero, quién sabe si el precio del triunfo,
lo paguen tu vida y tu sangre.
Muchacho, te arrimas lo mismo en un quite gallardo
que en las banderillas.
Torero, quién sabe si el precio del triunfo,
lo paguen tu vida y tu sangre.