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    No existen ciudades que lloren
    a cada poeta que muere.
    Si viven su vida en secreto
    quién va a recordarlos jamás.

    Arrojen la flema de fuego
    blasfemen, espanten los buitres
    enseñen amor en los sueños
    escriban encima de Dios.

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    Sigan con su ruido eterno
    no recobren la cordura.
    No quiero ablandarme, no puedo.
    Tu muerte me quema los dedos;
    ¿por qué masticaste ese frío?
    ¿Por qué ese portazo infeliz?

    Sigue con tu ruido eterno
    no abandones tu bolero.
    Sigue con tu ruido eterno
    no abandones tu bolero.

    Información de la canción

    Composición: Jose cruz Camargo Zurita

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