Fruta Amarga

Roberto Goyeneche

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    ¡Corazón!
    En aquella noche larga
    maduró la fruta amarga
    de esta enorme soledad.
    ¡Corazón!
    ¿En las nubes de qué cielo
    la tristeza de tu vuelo
    sin consuelo vagará?

    Bien lo sé...
    ¡Aquel frío alucinante
    de un instante, me cegó!
    Fue en un viento de locura,
    sin ternura, sin perdón.
    Fue en el grito enronquecido
    de un amor enloquecido
    de dolor.

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    Eras la luz de sol y la canción
    feliz y la llovizna gris
    en mi ventana. Eras remanso fiel
    y duende soñador y jazminero
    en flor y eras mañana.
    Suave murmullo... Viento de loma...
    Cálido arrullo de la paloma.
    Ya no será jamás aroma de rosal,
    frescor de manantial en mi destino.
    Solo serás la voz que me haga recordar
    que en un instante atroz te hice llorar.

    ¡Ya no estás...!
    Y el recuerdo es un espejo
    que refleja desde lejos tu
    tristeza y mi maldad.
    ¡Ya no estás...!
    Y tu ausencia que se alarga
    tiene gusto a fruta amarga,
    a castigo y soledad.
    ¡Corazón!
    Una nube puso un velo
    sobre el cielo de los dos.
    Y una nube solamente
    de repente me perdió!
    ¡Una nube sin sentido,
    sin clemencia, sin olvido, sin perdón...

    Información de la canción

    Composición: Homero Manzi y Hugo Gutierréz

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