Nuestro Arrabal
Tito Reyes
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Nuestro arrabal
Era de sueños y glicinas,
Sin pretensión
Puso perfume de malvón
En nuestra esquina.
Sólo nos quiso cobijar
Bajo tu cielo de zaguán
En el momento inaugural,
Que alguna lágrima rodó sobre mi piel.
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El arrebol de aquella tarde
Se instaló en tus mejillas,
Y mi emoción buscó calor
En la inocencia de tus manos.
Después la vida hizo lo suyo
Y las veredas sin final
Junto a los árboles amigos
Y aquel cielo de zaguán
No existen más...
Cuando la lluvia vuelve triste a la ciudad,
A contraluz de aquel ayer suelo llorar.