Por cielos claros y noches calladas
Marchan los guardianes sin temor, abrazados en paz
Con su estandarte en negro y rojo
Lleva el general su honor, su verdad
Somos su llama, el fuego sagrado
Que arde en la mata que nunca se va
Con cada paso, en cada juramento
Custodios de la luz, custodios por la eternidad
No hay miedo ni sombra que apague su destino
De aquellos guardianes, custodios de su fe
Nuestras promesas se graban en la tierra
Nuestras almas resuenan en ellas, que vuelvan a nacer
Aquí no hay tregua ni pasos atrás
Pues nuestro deber es el canto de su fe
Somos la fuerza, somos su voz, que vive, renace
Con el poder de su corazón
Como las estrellas en las noches claras
Bajo su estandarte de su verdad
Nuestro paso firme y nuestro canto
Como la brisa que nunca se va
Seguimos al frente con fe y esperanza
Nuestro escudo es noble, nuestro juramento eterno
En cada latido, en cada mirada
Guardamos su luz, su llama, su florecer
Somos la fuerza en la calma, custodios de su fe
Una promesa, un juramento de sangre
Y aunque el tiempo pase y el Sol se apague
Nuestra lealtad siempre será de fe
En nombre de quien nos guía
Marchamos en orden sagrado
Nuestras almas entregadas en su estandarte amado
Juramento de su verdad
Así quedamos, en silencio, en su honor
Los guardianes de la luz, firmes en su misión
Con la fuerza en el alma y el valor por escudo
Marchamos en paz, en su gloria y su devoción